El drift no empieza tocando el coche: empieza entendiendo el reparto de peso, el punto de agarre y, sobre todo, encontrando un espacio legal y seguro para practicar — nunca en vía pública.
Escuelas de conducción con circuitos habilitados para drift son la forma más segura y barata de empezar antes de invertir un euro en el propio coche.